Que mejor forma de comenzar un blog sobre macs, y otras cosas, que hablando de la forma en la que llegué a mac.
Muchos han llegado a mac a través de un familiar, amigo o conocido que tenía un mac. En mi caso no fue así. Yo no conocía a ningún usuario de mac. Lo mío fue como un salto de fe a lo Assassin’s Creed. Lo mío fue por convencimiento propio. Allá por el 2005 ya cansado de ese XP que parecía que no terminaba de madurar, y de que Linux no terminaba de cubrir mis necesidades, opté por curiosear sobre el mundo de mac.
Descubrí que los macs usaban Mac OS X, basado en UNIX, que podía disfrutar de los mismos programas que de aquella utilizaba: MATLAB, Word y Excel, que no había virus, … todo eran ventajas
Así que ahí me lancé a escoger un equipo. En principio tenía en mente un MacMini pero lo descarté ya que haciendo cuentas te salía casi al mismo precio que un iMac G5, que era mucho más potente, y no sabía cuanto tardarían en llegar los portátiles con G5, esos que nunca llegaron
. Así que encargué un iMac G5 a 1,8 Ghz de 17”.
Mientras esperaba que me llegara a casa el iMac, fui por la biblioteca de la universidad y arramplé con todo lo que tenía que ver con Mac OS X Panther. Me leí todo en menos de 5 días, y eso que uno de los libros era La Biblia de Mac OS X Panther, y el nombre es proporcional al peso del libro.
Cuando llegó el iMac, lo desempaqueté con mucho cuidado. Me sorprendió lo bien distribuido que venía todo. Diría que me llevó un buen rato sacarlo de la caja y encenderlo, pues antes de nada me leí el manual, luego fui sacando cada cosa con mucho cuidado, hasta que finalmente ya lo tenía montado y al pulsar el botón de encendido escuché el “tachaan”, y mientras trataba de salir de mi asombro aparece el vídeo de “Bienvenidos a Mac”. Creé mi cuenta de usuario y comprobé que el equipo ya venía con mucho software: iLife 05, iWork 05,… , y casi no iba a tener que instalar nada. Uno que estaba acostumbrado al Windows que viene pelado, pues sorprendía mucho.
A los pocos minutos ya me puse a pasar unas prácticas que tenía pendientes. He de reconocer que el cambio fue algo difícil pues estaba acostumbrado a hacer las cosas “a lo Windows”, y eso de que arrastrando se pudiera hacer de todo me parecía “complicado”. Continuamente recurría al menú desplegable.
Tiger llegó un mes después de mi paso a Mac, y fue mi primera instalación de Mac OS X. Fue muy sorprendente ver lo sencillo que era instalarlo, que no se perdía nada de lo que tenías en el ordenador, y que todo se hacía en un entorno gráfico.
¿Y tú como llegaste a Mac?
Actualización: Si estás comenzando con Mac, o vas a hacerlo, pásate por la entrada Inicios en Mac.